Abrí los ojos, justamente hace hoy un año. 

 

Cada día de mi vida doy las gracias, por haberme permitido nacer donde nací, vivir donde vivo y ser una mujer libre. 

Imagen, desde las costas de Lesbos hacia las costas de Turquía.

 

Hace un año, decidí me irme de voluntaria a la isla de Lesbos. A través de mi amiga Tamara González , conocí la O.N.G. “ Proemaid¨ , necesitaban enfermeras para ayudar en salvamento marítimo y también para continuar con el  “ El Proyecto Agua”.

Todo lo que viví, sentí, lloré y aprendí a nivel personal os lo contaré en un próximo post, hoy quiero dedicar mis palabras al CENTRO DE COSTURA EN MOSAIK.

La isla de Lesbos ( en Grecia) es la isla más cercana a las costas de Turquía. A partir de los conflictos en Oriente Medio en 2014, comenzó la llegada de refugiados, mediante pateras, hasta alcanzar la cifra de más de un millón de personas al año.

Hay diferentes campamentos de refugiados en la isla, pero el de PIKPA es diferente, es especial.

Una antigua colonia de verano abandonada, fue remodelada por un grupo de voluntarios.

Convirtiéndola en un centro de refugiados para no separar a las familias y acoger a los niños/as que viajaban solos o que durante el trayecto habían perdido a sus familiares.

 

https://lesvossolidarity.org/en/

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cada día llevaban cientos de chalecos;  el corcho lo utilizaban para hacer camas y sofás; 

Con la tela de los chalecos salvavidas ( Naranja fluor), uno de los refugiados, Yasim Samadi, sastre de 27 años originario de Kabul (Afganistán), fue el primero en utilizar la pequeña máquina de coser, y creo el primer bolso artesanal.

Con la  gran aceptación de los bolsos, se trasladaron a MOSAIK, centro de apoyo al refugiado.

En dicho centro se atienden a las personas más vulnerables, se dan clases de ingles, apoyo legal, talleres de arte y oficio, acompañamiento…

En los bajos de MOSAIK se encuentra el nuevo taller.

Me asombro la cantidad de personas, de diferentes nacionalidades, que se encontraban trabajando en el taller.

 

Capitaneando el proyecto la diseñadora  ( Tina Kondoleondos ), cortando cada modelo de bolso  o cartera, uno a uno, creando slowfashion.

Cosiéndolo, poniendo el sello de la marca, enviando pedidos online…

 

 

Cuidando cada detalle, todo hecho a mano, con las telas de los chalecos salvavidas que llegan cada día al campamento PIKPA.

Actividad frenética, la capacidad del ser humano que tiene para superarse, sobreponerse y luchar  por un futuro.

Gracias a la idea de reciclar el material de los salvavidas, se está dando ahora ocupación y esperanza a quienes llegaban traumatizados por la guerra y un durísimo viaje, durante el que por desgracia, en demasiadas ocasiones, se pierden seres humanos ahogados en el mar.

Cada bolso es el esfuerzo de muchas manos por buscar un futuro. Volver a lo artesanal, a lo hecho a mano , a los oficios de los antes…

MOSAIK es un centro multicultural, la venta de los bolsos permite autogestionarse, dar ayuda a los refugiados más vulnerables  y dar un pequeño salario a las personas que trabajan en dicho taller.

https://lesvossolidarityshop.org/pages/who-are-we-1

No quería terminar este relato sin dedicarles unas palabras a unos de los lugares más triste , más desgarrador que he visitado en mi vida.

Mi alma se quedó rota cuando a mi mente llegan esas imágenes.

El cementerio de los chalecos salvavidas..… Al norte de la isla. Miles y miles de chalecos, miles y miles de vidas destrozadas.

 

 

https://www.eitb.eus/es/noticias/internacional/videos/detalle/3992818/video-cementerio-chalecos-salvavidas-lesbos/

 

 

Fotografias Africa Benítez. Lesbos Julio 2017.

1 Comentario

  1. Buenos días!

    Por suerte, yo también abrí los ojos con respecto a este tema hace muchos años.

    Mientras estudiaba Trabajo Social fui voluntaria de un centro de acogida de solicitantes de asilo y refugio en Mérida.

    Nada más terminar la carrera universitaria comencé a trabajar como trabajadora social en dicho centro de acogida que pertenecía a CEAR (Comisión Española de Ayuda al Refugiado).

    Mis funciones principales eran: documentación relativa a empadronamiento, tarjeta sanitaria, demanda de empleo, acompañamiento a consultas médicas, búsqueda de vivienda…

    Aún me emociono al recordarlo, ya que conocí a personas maravillosas (tanto trabajadores como residentes del centro de acogida). Tanto es así que aún hoy en día mantengo contacto con muchos de ellos.

    Por desgracia, aún hay gente que tiene muchos perjuicios en cuanto al tema de inmigración y refugio. Ojalá, tal y como hicimos nosotras en su día, se quiten la venda de los ojos y sean capaces de empatizar con estas personas.

    Hay una frase que he visto mucho últimamente y es con la que me gustaría terminar mi relato:

    NADIE PONE A SU HIJO EN UN BARCO A MENOS QUE EL AGUA SEA MÁS SEGURA QUE LA TIERRA.

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